Cielo oscuro
Todos tenemos derecho a sentirnos bazofia en ocasiones, cuando el cielo se hace gris y nos mira desde arriba con una soberbia irreversible. Cuando pecamos contra lo intrínseco de nuestro ser, aquellos principios que nadie impone más que nuestra voluntad misma. Cuando arrebatamos la calma de mente y el espíritu hiede a podredumbre, de la negra. Tenemos derecho a auto-flagelarnos una y otra vez, a sentir en carne viva las llagas de nuestros errores, de la oscuridad que poseemos, los estigmas de nuestra propia traición a lo que juramos amar y cuidar tanto. A desgarrar por trozos la hipocresía con la que profesamos algunos días. Tenemos derecho a estampar nuestras heridas con fierro ardiente, marcar con sangre para nunca olvidar tanta promesa exhalada por los labios. Tirarnos de las ropas, enredar las greñas, estirar nuestras ideas hasta hilarlas finas y, que poco a poco, recobren la cordura. Tenemos derecho a nuestros instantes sombríos, donde se vale sentir y odiar la espesura del ser fr...