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Su Ausencia

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     Se sentía como un escalofrío que alcanzaba los huesos. Una corriente helada navegando a velocidad 2x por cada fibra de mi sistema nervioso hasta congelar el corazón. Su Ausencia está en todas partes: en lo cotidiano, al preparar los huevos por la mañana, en la ducha, al doblar la ropa de cama, al hacer visitas rutinarias al supermercado del barrio o ante cualquier aventurilla de domingo. Y es que no es fácil hacer amistad con la ausencia de alguien. Esa amargura, negrura espesa que conlleva, ese tira y encoge que forma parte intrínseca de ese tipo de relación me tiene a veces en llanto descontrolado y otras en una ola de carcajadas por borbotones. Nos llevamos tregua su Ausencia y yo... beef diría ella. Y así es, ella, en sustantivo, porque su estado inmaterial se percibe más fuerte que cualquier otro. ¡Manipuladora la condenada! Me distrae del presente, de lo que debería ser importante en mi día. Me distrae hasta de mí misma. De vez en cuando su Ausencia, su excele...

AL - tempo (para vos).

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Con vos, toda idea es posible, cada caricia es tangible, se queda, se impregna fuerte en la memoria de nuestra blanquísima piel. Cada beso entregado roza lo más profundo del alma, cada mirada captura infinitas imágenes de vos. Obturador hecho pupila, Sentimiento hecho canción. El metrónomo que dicta el compás de nuestras vidas se sincroniza en cada abrazo, dando paso a lo efímero, lo eterno y al festival de emociones y colores que sos vos.

Una canita al aire

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          Se había acostumbrado —le costaba admitirlo. Después de casi una década al lado del gringo , su expareja, casi once años menor que ella, Beatriz se había olvidado de pellejos sueltos, flacidez de miembros, abdómenes abultados y cráneos tan brillantes y alopécicos como bolas de billar. Inclusive, tras la abrupta conclusión de su adorada conquista, creyó por fin que alguien con más años y menos sueños de libertad sería lo adecuado para ella. Un caballero noble, sin armadura, que con calma y paz la arrullara por las noches y llenara de halagos y bondades de día. Por supuesto, eso no fue lo que profesó al comerse un par de enérgicos bombones a estallar de colágeno en los meses siguientes al break up . Se tomó varias fotos sin filtro atinando al mejor de sus ángulos y en tan solo unos cuantos clics se encontraba de vuelta en el mercado cibernético de las apps de citas, esperando ansiosa encontrar un nuevo galán. Eso de estar sola a los cuarenta y tanto...